viernes, 14 de junio de 2013

Haz que tus hijos se sientan ORGULLOSOS de ti


A pocos días del día del padre, muchos niños esperan ansiosos poder compartir las cartas y regalos que han preparado con tanto amor. Pero esta fecha no se trata sólo de ti: también es la oportunidad de que tus hijos sepan lo que valoras y sueñas para ellos, como lo expresa Barack Obama a sus hijas en una carta publicada por la revista Parade el año 2009 y la cual traducimos más abajo.

Quizás tú tampoco has podido estar tan presente en la vida de tus hijos como quisieras, pero nunca es tarde para acercarte más y decirles lo importante que son y cómo ellos han enriquecido tu vida. ¡Feliz día del padre!




Queridas Malia y Sasha: 

Sé que las dos se han divertido mucho durante la gira de campaña estos últimos dos años, yendo a picnics, desfiles y ferias estatales y comiendo toda clase de comida chatarra que probablemente su madre y yo no deberíamos haber permitido. Pero también sé que no siempre ha sido fácil para ustedes y su mamá y que, a pesar de lo entusiasmadas que están por su cachorrito nuevo, no logra compensar todo el tiempo que hemos estado separados. Sé todo lo que me he perdido estos dos últimos años y hoy quiero contarles un poco más de por qué decidí llevar a nuestra familia en este viaje. 

Cuando yo era un hombre joven, pensaba que la vida se trataba sobre mí, sobre cómo yo haría mi camino en el mundo, me volvería exitoso y tendría las cosas que quisiera. Pero luego ustedes dos llegaron a mi vida con toda su curiosidad, travesura y esas sonrisas que nunca dejan de llenar mi corazón e iluminar mi día. Y, de repente, todos los grandes planes para mí dejaron de parecer importantes. Pronto comprendí que la mayor alegría en mi vida era la alegría que veía en ustedes. Y comprendí que mi propia vida no tendría mucho valor a no ser que fuera capaz de asegurarles que tendrían toda las oportunidades para ser felices y plenas. Al final, niñas, esa es la razón por la cual  decidí ser Presidente: por las cosas que quiero para ustedes y todos los niños en esta nación. 

Quiero que todos nuestros niños vayan a escuelas dignas de sus potenciales, escuelas que los desafíen, los inspiren y generen en ellos una capacidad de maravillarse del mundo que tienen a su alrededor. Quiero que tengan la oportunidad de ir a la universidad, aún si sus padres no son ricos. Y quiero que accedan a buenos trabajos: trabajos que sean bien pagados y  que les den beneficios como el cuidado de la salud, trabajos que les permitan estar con sus propios hijos y jubilarse con dignidad. 

Quiero que sobrepasemos las fronteras del descubrimiento para que ustedes vivan para ver nuevas tecnologías e inventos que mejoren nuestras vidas y que hagan a nuestro planeta un lugar más limpio y más seguro. Y quiero que sobrepasemos nuestras propias fronteras humanas para llegar más allá de las divisiones de raza y región, género y religión que impiden que podamos ver lo mejor de cada uno. 

A veces debemos enviar a nuestros jóvenes hombres y mujeres a la guerra y otras situaciones peligrosas para proteger nuestro país, pero cuando lo hacemos, quiero asegurarme de que sea sólo por una muy buena razón y de que hacemos todo lo posible para resolver nuestras diferencias de manera pacífica, y de que hacemos todo lo posible para mantener a nuestro contingente y mujeres a salvo. Y quiero que cada niño comprenda que las bendiciones por las que estos valientes norteamericanos luchan no son gratuitas, sino que con los grandes privilegios de ser un ciudadano de esta nación viene una gran responsabilidad. 

Sasha (l) y Malia Obama jugando en New Hampshire en 2007.

Autos Chocadores en la Feria Estatal de Iowa en Agosto de 2007.
Esa fue la lección que su abuela intentó enseñarme cuando yo tenía la edad de ustedes, leyéndome las primeras líneas de la Declaración de la Independencia y contándome sobre los hombres y mujeres que marchaban por la igualdad porque creían que esas palabras escritas en un papel hace 200 años debían significar algo.  

Ella me ayudó a comprender que Estados Unidos de Norteamérica es grande no porque sea perfecta, sino porque siempre puede ser mejor, y de que el trabajo no terminado de perfeccionar nuestra unión recae en cada uno de nosotros. Es una carga que traspasamos a nuestros niños, acercándose en cada nueva generación a lo que sabemos que Norteamérica debe ser. 

Espero que ambas retomen este trabajo, corrigendo los errores que vean y trabajando para darles a otros las oportunidades que ustedes han tenido. No sólo porque tienen la obligación de devolver algo a este país que tanto le ha dado a nuestra familia, aunque sí tienen esta obligación. Pero porque tienen una obligación con ustedes mismas.  Porque sólo cuando uno se esfuerza por algo más grande que uno mismo es cuando podemos ver cuál es nuestro verdadero potencial. 

Estas son las cosas que quiero para ustedes: que crezcan en un mundo que no ponga límites a sus sueños, que ningún logro quede lejos de poder ser alcanzado y que crezcan como mujeres compasivas y comprometidas que ayuden a construir ese mundo. Y quiero que cada niño tenga las mismas oportunidades de aprender, soñar, crecer y prosperar que ustedes, niñas, tienen. Esa es la razón por la que he llevado a nuestra familia a esta gran aventura. 

Estoy tan orgulloso de ustedes dos. Las amo mucho más de lo que jamás podrán saber. Y cada día agradezco su paciencia, aplomo, gracia y humor mientras nos preparamos para iniciar juntos nuestra nueva vida juntos en la Casa Blanca. 

Con amor, papá   


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